Archivo de la categoría: Teatroterapia

¿Qué trae el teatro?

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Desde el primer día el teatro es capaz de irrumpir con fuerza en quiénes han decidido seguir su instinto, cumplir un sueño o probar con firme curiosidad.

Se va entrelazando entre miradas atentas, sonrisas cómplices, cuerpos aún por des-tensar.

A medida que uno se va haciendo con el espacio físico que nos sirve para habitar lugares imaginarios se va creando la atmósfera del grupo con la que se va a trabajar. Cada día es distinto, único en la creación porque se construye a partir de la energía disponible en ese momento.

El teatro trae sorpresa, es un continuo descubrir. Descubrimos acompañados por otros que junto a nosotros se atreven a jugar, a transitar por sus limitaciones que poco a poco, se convierten en el camino a nuevas habilidades.

El teatro trae perspectiva, aprendemos a mirar y sentir a partir de los personajes que interpretamos desafiando nuestros propios prejuicios y obligándonos a hacernos preguntas y darnos respuestas, a veces incómodas, sobre las razones que llevan a ciertos personajes a tomar éstas o aquellas decisiones.

Nos trae mayor consciencia de lo que nos pide el cuerpo, de todo lo que es capaz de hacer  prestándole un poquito de atención…Recibimos tanto dándole tan poco que aprendemos a profundizar en esa escucha y en esa tarea de ir cultivando nuestra expresión.

El teatro nos trae alegría, nos convoca hacia un espacio de contacto profundo, de tacto y miradas, de abrazos y sentires, nos trae el permiso que necesitamos para expresar y recibir todo eso en el marco de un lugar seguro. Un lugar en dónde puede reinar el caos, la creatividad, la experimentación en todas sus formas sabiendo que está allí cada vez que queramos entrar y salir cuando sintamos que hemos tenido suficiente.

El teatro trae consigo preguntas y vamos concibiendo la idea de que las respuestas, que no serán fijas, están en el proceso, están en la misma capacidad de seguir haciéndonos preguntas…Nos invita a dejar de lado esa actitud altiva de presuponer lo que va a ocurrir, de creer que sabemos lo que va a ocurrir para así tener lugar para escuchar, ver, sentir y vivir lo que ocurre en cada preciso instante de la creación, de la investigación, de nuestro feliz proceso.

 

 

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Oír la voz interna

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Hay veces en que oímos nuestra voz interna, allá a lo lejos, a veces tan despacito que nos cuesta entenderla y omitimos su sabiduría.
Toda la cantidad de información que procesamos a lo largo del día nos hace estar en constante movimiento y para oír nuestra voz interna necesitamos calma – o al menos para prestarle la debida atención-. Sino corremos el riesgo de confundirla con la voz de lo que “debemos hacer” y ese “debemos” está direccionado muchas veces hacia objetivos externos, por ejemplo, el gran conocido de contentar a los demás. También nos puede llevar a seguir un camino ya antes trazado del cual hace tiempo que no le hemos dedicado un momento para comprobar si hay algún tramo en obras, si pasó un tornado por allí y no hay modo de seguir por él, si existe algún desvío quizá, en este momento, más interesante para mí.
A veces seguimos, y seguimos, y seguimos…creyendo saber hacia dónde o con la meta de seguir nomas porque da pavor parar. Da pavor preguntarnos si estamos equivocados, perdidos, desilusionados, cansados, hartos. Da miedo porque una vez nos hemos dado cuenta, hemos escuchado esa vocecita y ella ha ido subiendo el volumen haciéndose cada vez más cuesta arriba ignorarla.
Hay que actuar…y eso pareciera que conlleva más energía de la que tenemos. Pero (y al fin una buena noticia) a veces es solo la sensación después del susto. El miedo parece que paraliza y volver a un estado neutro requiere energía. Pensar qué queremos requiere energía. Escucharnos de verdad requiere más energía, decidirnos por un nuevo camino…y claro, todavía queda actuar e imaginamos que para ese entonces estaremos realmente agotados (algunos tienen la sensación bastante antes).
Es como si estuviéramos en la base de la colina, a punto de empezar a subir, la subida es empinada, hay neblina, no conocemos muy bien el camino y no sabemos si estamos en forma.
A partir de aquí puede haber algunas opciones; una de ellas sería pensar ante tal panorama: “mejor lo hago otro día, más adelante y ahora hago algo más relajado o nada en absoluto”. Es una opción interesante si después de tomarla nos sentimos honestamente en paz, conformes, contentos. Si no es así…¿quizá estemos poniendo excusas para evitar el esfuerzo? ¿Estamos cediendo ante el miedo y experimentando su efecto paralizador?

Otra opción disponible es empezar a caminar. Intentarlo. Dar un paso, otro, ver el paisaje y seguir caminando al ritmo que pueda. Parar a preguntar, a descansar. Total siempre estaré a tiempo de dar la vuelta sino quiero llegar a la cima. La cuestión es ¿cómo sé de qué fuerza dispongo sino la pongo a prueba? Sino pongo a prueba mi voluntad sólo me rodeo de deseos y de excusas para no cumplirlos y eso me debilita.
Aún en el caso de haber empezado el camino y no habiendo llegado al final; bien porque di la vuelta, bien porque hice una parada técnica al llamarme algo poderosamente la atención y aún sigo allí explorando, bien porque decidí tomar una dirección distinta- aún en esas circunstancias puedo corroborar que mi capacidad de actuar sí funciona, que puedo convertir palabras en hechos, que tengo la capacidad de transformar lo que quiero en realidad.
Ahora bien, sentemos como base que definimos lo que quiero en términos de la voluntad para empezar el camino en lugar de aferrarnos a  la ilusa idea de que sabemos a ciencia cierta cual es el destino. Esta perspectiva nos ahorra frustraciones innecesarias volviéndonos más creativos, abiertos a otras posibilidades que en un principio no habíamos tenido en cuenta pero que, en muchos casos, podría resultar en una mejor opción a la que en un principio habíamos querido decretar.

Entonces recapitulemos, para oír la voz interna es interesante parar, encontrar calma, sentir, no asustarse e ir poco a poco y, -quizá lo más difícil- es asumir que no hay garantías en los resultados y aún así atreverse a actuar.

 

El teatro como herramienta de conocimiento personal

Cuando nos ponemos en contacto con el teatro nos ponemos en contacto con personas y sus historias, las maneras en que las viven y las interpretan. Tanto si hacemos teatro como si lo vemos nos acercamos al mundo interior de las emociones, los miedos, las pasiones los caminos recorridos, desde los más directos e impulsivos hasta los más largos y dubitativos. Este acercamiento nos obliga de alguna manera a hacernos conscientes de nuestra esencia o posible esencia, podemos intuir dónde estamos o al menos qué nos moviliza, qué nos interesa, cómo queremos desarrollar en este momento nuestra existencia en el entorno y en nuestro interior.

Lo que hacemos o lo que vemos en el escenario puede ser una proyección potente, un espejo vivo que denuncia, describe, atrae la atención hacia lo verdaderamente importante. A veces un momento, una mirada o un impulso reprimido pueden llevar a actores y espectadores a un entendimiento profundo de situaciones vividas. El teatro enseña el ciclo de la vida y la muerte,  te muestra los grises desde el blanco y el negro. 

El experimentar las historias de otros como si fueran las propias nos exige una empatía profunda, un “no juicio” hacia la conducta de tal o cual personaje porque se muestra sólo una parte de la conducta, un retazo del contexto en el que vive y eso nos puede poner en el lugar de auto-observarnos también sin juicio. Intentando comprender en qué contexto estamos, qué quisimos hacer o conseguir con tal o cual acto, que fue lo que realmente sucedió o fui capaz de experimentar. El teatro nos recuerda que somos momentos, imágenes, hechos, partes de historias dentro de una historia colectiva que sigue su curso y que podemos elegir ser protagonistas o espectadores.

Observar nos hace más sabios, observar nuestras sensaciones físicas, lo que nos tensa o nos relaja; lo que hace que el corazón lata con fuerza o nos permita una respiración profunda. Observarme en qué momentos mi piel se eriza o mi estómago se cierra, ante qué situaciones me sucede, ante qué diálogos internos o en la interacción con otros. Todo ésto me hace más sabio porque a través de observar conozco, y con ese conocimiento vivo con más lucidez, intentando llevar mis acciones hacia aquellas sensaciones que me fueron más placenteras o relevantes, las que me llevaron al encuentro conmigo mismo.

El diálogo en el teatro

En la acción teatral, siempre se da una especie de diálogo. Cuando lo que hacemos es investigar, el diálogo es con uno mismo acerca de las posibilidades de nuestro propio cuerpo, de unas sensaciones que aparecieron por primera vez, de una imagen que me transportó a un lugar que estando en contacto conmigo mismo, estaba también lejos, en otro tiempo/espacio.

Cuando abrimos el diálogo con otros hay un intercambio de energías, compartimos la nuestra, exploramos la del otro y juntos creamos una nueva. Este diálogo genera también diálogos internos que pueden ir desde el rechazo hasta la aceptación, pasando por el juicio y el gozo. Puede generar máscaras que nos cuiden de la supuesta mirada del otro, y que, muchas veces, es la nuestra.

Cuando generamos teatro  estamos dialogando, a través de personajes, ambientes, miradas, expectativas, estamos creando realidades y estamos invitando al otro a transcurrir con nosotros en esa realidad. Lo que el otro nos devuelve puede ser una negativa rotunda a subirse al carrusel pero también puede ser que nos utilice de alfombra mágica para dejarse llevar y perderse en su imaginación proyectada en la nuestra. En el medio de esas opciones las posibilidades son diversas y la magia es transitarlas.

En todo caso cuando el teatro significa unión es una fiesta. Se estremecen los sentidos, escuchamos de repente nuestros propios latidos, nuestra respiración, sentimos vivo el cuerpo porque se hace eco de este diálogo. Cuando permitimos que  los lazos imaginarios abracen y realicen una comunión, un encuentro verdadero es cuando el teatro tiene sentido. Para el que lo ofrece, para el que lo recibe, entonces tiene sentido.

Si el teatro que hago es solo para mí, si lo que creo está tan lejano que no se puede sentir porque me coloco por encima de mí mismo, de los demás, sino toco o me dejo tocar es cuando el teatro está vacío de significado, no hay diálogo alguno, ni siquiera conmigo mismo. Entonces a mí alrededor el ambiente se vuelve inerte, todo queda tan petrificado que cualquier movimiento genera su descomposición y pierde todo sentido.

Abrirse al diálogo es lo que hace que evolucionemos en el arte escénico, que se mezclen las energías para crear otras nuevas que trasciendan las que antes existían. Somos seres en constante cambio y el teatro debe serlo también. Quedarse arraigado en viejos debates, antiguas propuestas sin vivir lo que acontece hoy es perderse en el camino, olvidarse de lo valioso del arte escénico, de su fuerza alquímica, de su capacidad de transformación en algo que valga realmente la pena de ser vivido y compartido.

Conquistemos una mirada que incluya, integre y transforme. Transitemos paso a paso abiertos a la escucha y al diálogo sincero, seamos capaces de crear un teatro verdadero e inclusivo.

Dialoguemos.

Por el camino del teatro…

El teatro es un camino de descubrimiento .

Desde el arte de interpretar distintos personajes con sus conflictos y habilidades, haciendo que me conozca mejor a mi misma a través de ellos, rompiendo barreras internas o simplemente haciéndolas más conscientes.

El placer de crear los espacios adecuados para que esos personajes se construyan con los colores de los focos, elegir los sonidos que contarán mejor sus historias, pensar desde cual de los espacios escénicos es mejor que nazcan sus palabras.

El teatro da voz a lo que está oculto en nuestras almas, permite que se expresen pensamientos, sueños, ideas, que se desmarañen sutilmente los enredos mentales, tanto de los que escriben y actúan como de aquellos que contemplan.

El teatro es testigo de la condición humana, de sus oscuridades y grandezas. Integra todas las demás artes haciéndolo capaz de alcanzar sutilezas y metáforas que llegan a lo más hondo de nuestra percepción.

Cómo no utilizar esta mágica herramienta para tantas cosas….Contar historias, dejar que reluzca nuestra manera personal de expresión, conocer los recovecos de nuestra voz, jugar con el contacto físico, mirar largamente a alguien a los ojos sin tratar de escondernos, descubrir nuestros infinitos personajes internos, crear un espacio de percepciones y verdades….tantas posibilidades.

El teatro (como los personajes que acoge) tiene distintas personalidades y funciones. En mi camino sobre todo aparecieron dos, el teatro social y el teatro como herramienta terapéutica. Ambos me cambiaron la percepción que tenía de este arte, porque comprendí que el teatro es de todos y para todos. Todos somos creativos, creadores, pensadores, actores; siempre que nos demos esa oportunidad. Veo a menudo cómo el teatro utilizado como herramienta es capaz de modificar a las personas, sus ideas y estructuras mentales y cómo salen reforzados desde el interior porque se reconocen en la acción. Se pasa de ser un contemplador de la acción a un protagonista que acciona y eso, transforma.

Cerrando otro ciclo de teatro-terapia

Cuando me preguntan ¿Qué hacéis en un taller de teatro-terapia? sonrío y muchas veces no sé exactamente que contestar porque es un diálogo constante entre las personas que asisten al taller y yo intentando dar aquellas herramientas que creo, en ese momento pueden servir. Lo que sí sé es que intentamos desenmarañar nuestra esencia, tan escondida detrás de juicios, miedos, expectativas. Y también sé que una buena manera de hacerlo es jugar, jugar y jugar. Jugamos seriamente, observando nuestro cuerpo mientras lo hace, nuestra voz, nuestras sensaciones. Y el hacerlo de manera grupal nos regala la perspectiva única de cada persona integrante de ese momento y lugar precisos. Gratifica ver cómo los cuerpos se van expandiendo, los juicios va amenguando y volvemos a ser/sentirnos niños.

Ayer, que dimos la vuelta a otro ciclo, cerramos  observando “la consciencia de uno mismo” desde la forma de expresión que cada uno eligiera. Después lo representamos con nuestro cuerpo. Aquí dejo los bocetos testigos de esa consciencia, esa magia que ocurrió en ese instante.

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“Creaciones de colores, imágenes formato estrella, gracia infinita. Los ojos del alma parpadean, buscan. Mejillas enrojecidas, la ilusión brota. Busco en mi interior luces y sombras, rastros del niño. Soplo y me acompaña el viento que viene a acunarme. Veo la cueva, el fuego, escucho esa voz que me lleva llamando desde que el tiempo es tiempo y entonces veo”. 

Taller de teatroterapia: La comunicación no verbal

12 de Marzo 2016

10 a 14hs 

Nuestro próximo intensivo de teatroterapia trata sobre la comunicación no verbal, es decir todo aquello que transmitimos obviando nuestra comunicación verbal. Nuestros gestos, miradas, posturas corporales, posiciones y tensión corporal son un mapa que cuenta la historia de cómo nos sentimos en cada momento. Conocer nuestra manera de expresar emociones y estados de ánimo es importante para la comunicación en general, por eso en este taller investigaremos las maneras que tiene nuestro cuerpo de reaccionar y accionar ante determinadas situaciones. Que ven los demás en el mapa de nuestro cuerpo y que somos capaces de interpretar nosotros cuando interactuamos.

La investigación de este taller la haremos mediante técnicas de teatro, teatro social, teatroterapia y análisis transaccional.

¿Día y hora ? El Sábado 12 de Marzo de 2016 de 10 a 14hs

¿Necesito tener experiencia en teatro para participar? Ninguna

¿Cómo hago para apuntarme? Rellena el formulario y te envío instrucciones ; )

¿Participantes por taller? Entre 6 y 12 personas.

¿Y si tengo más dudas? Me escribes a  hacerteatro@gmail.com  o llama al 661 551 655 | 93.461.7597

Te espero para investigar : )

Taller intensivo de teatroterapia: La gestión del tiempo

Tiempo

09 de Enero 2016

Horario de 10 a 14hs 

¿Cómo distribuimos nuestro día, semana y mes? ¿Hacemos una distribución de tiempo saludable o nos dejamos arrollar por objetivos ajenos a los nuestros? ¿Le dedicamos tiempo a las actividades que nos alimentan el alma o más bien a las que alimentan a otros?

Estas preguntas sirven como base para la investigación teatro-terapéutica que haremos el próximo 09 de Enero de 2016  Horario de 10 a 14hs .Desarrollaremos planteamientos con la ayuda de técnicas de relajación, expresión, teatrales y de análisis transaccional.

Alternando nuestro niño y adulto iremos viajando hacia otras respuestas que nos arroje la experiencia corporal.

Una mirada a través de las sensaciones del propio cuerpo.

Máximo de personas por taller: 12

Para inscribirte, por favor, escribe a hacerteatro@gmail.com o llama al 661.551.655

Tallerista: Nathalia Sócrate. teatroterapeuta y actriz social.

 

Hacer teatro participa de la jornada de Cuerpo, arte y salud!

El pasado 21 de Marzo 2015 , se organizó la a primera Jornada “Cuerpo, Arte y Salud” en la ciudad de Barcelona en el centro cívico Urgell.

Tuve el placer de  trabajar con profesionales con una larga experiencia en el ámbito de la corporalidad y ofrecer un taller como teatroterapeuta.

Las jornadas ” Cuerpo, Arte y salud” son organizadas por la Sección Clínica de Artes Aplicadas a la Salud y a la rehabilitación Social” en colaboración con diferentes entidades.

Estas Jornadas contemplaron espacios de Comunicaciones, Talleres y diferentes perspectivas profesionales en torno al tema de la corporalidad, del arte y de la salud.

Desde una perspectiva integrada, interdisciplinaria y transdisciplinar de las artes: Danza, Musica, Arte y Drama.

Efectos de la teatroterapia…

La semana pasada hemos terminado un primer ciclo de teatro-terapia que constó de 10 sesiones. Un grupo de seres que hemos experimentado vivencias con la ayuda del teatro y sus herramientas terapéuticas. Una de las sesiones trataba sobre la consciencia corporal, nuestra observación interna, esa escucha  sobre lo que sostiene nuestro exterior pero que hemos de alimentar desde dentro.

La valoración la hicimos a modo de resumen artístico, cada uno podía compartir de la manera que deseara, un cuento, una imagen, una palabra, una canción…

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Las siguientes palabras provienen de uno de esos resúmenes. Es un cuento de Raúl Gómez Leonardo, uno de los participantes de este taller. Os lo comparto.

Erase una vez un átomo. Un átomo que soñaba con ser, y tanto lo deseó que al final fue. Quería ser algo perceptible, algo material y grande. Deseaba sentir, ver, oír, saborear, oler…formar parte de la vida, de todo lo que le rodeaba. De tanto soñar se cansaba mucho y acababa durmiéndose a partícula suelta, un sueño profundo.

Uno de esos días se despertó sintiéndose mejor que de costumbre, pero extraño. Cuando se hubo despertado del todo se dio cuenta que no era un átomo, era millones y millones de átomos que habían tomado forma. ¡Vaya sorpresa! ¿Qué ha pasado? ¿Qué soy? Se preguntó. Y empezó a adquirir conciencia de todo su cuerpo: movió dedos, manos, pies, brazos y piernas y descubrió que tenía extremidades. Luego vinieron la cabeza, los hombros, el pecho, la espalda, la pelvis… y cuando quiso darse cuenta ya estaba bailando en posición horizontal. Pero la curiosidad es muy pícara y le empujó a descubrir más. Descubrió que tenía fuerza y podía levantar todas esas partes de la superficie en la que se encontraba. Y así fue como acabó, aunque con cierta dificultad, levantándose. No le bastó, de modo que abrió los ojos y empezó a ver. Vio dónde estaba y todo cuanto le rodeaba y quería sentir más, explorar su nueva forma, su potencial, y el sitio donde se había despertado.

Se movió, se desplazó experimentando diferentes maneras, unas saltando, otras bailando, otras arrastrándose, otras corriendo o bien caminando, hacia los sitios que quería explorar. Descubrió texturas, luces, colores, olores…sabores no, no se atrevía a llevarse a la boca las cosas que estaba tocando.

Y así fue como se encontró con otras formas que no había conocido nunca. Jugaron mientras se descubrían mutuamente y se dieron cuenta que eran iguales, estaban formados de lo mismo: manos, pies, brazos, piernas, cabeza, pecho, espalda… y decidieron seguir explorando juntos.

Se encontraban con otras formas similares a ellos y formaban grupos porque se basaban en los mismos códigos: todos podían sonreír o estar tristes, asustarse o dar abrazos, llevaban pulseras y estampados similares, y querían compartir sus experiencias. Así que todas juntas fueron probando maneras de moverse. Exploraron, descubrieron y se imitaban para aprender del otro lo que no sabían ellas. 

En su viaje se encontraron con los elementos: Agua, Tierra, Aire y Fuego. Bailaron y jugaron con ellos…hasta convertirse en uno solo y ser Agua, Tierra, Aire y Fuego. Como eran muchos átomos podían descomponerse y adoptar otras formas. Y se sintieron parte de un todo que no les era ajeno. Así es como descubrieron lo grande que era el lugar donde se encontraban pues vieron mareas, olas, ríos, terremotos, tormentas, desiertos, hogueras, incendios… y se dieron cuenta del poder que tenían y de lo que formaban parte, como un todo indivisible y a la vez con conciencia individual.

 Fue un viaje muy bonito y lleno de emociones, pero se sentían cansados y querían dormir un rato.

Y el cuerpo que formaba nuestro átomo volvió al lugar donde se había despertado para descansar y soñar con todo lo que vivió. Así pues, mientras dormía volvió a sentirse extraño, pero bien. Cuando se hubo despertado del todo se dio cuenta que no era un átomo, era millones y millones de átomos que habían tomado forma…

Raúl Gómez Leonardo

Sábados de teatroterapia

Festejando el Día del teatro.

Etimología de la palabra Teatro-terapia. La palabra teatro significa “lugar para contemplar” y terapia “cura”. Combinada, encontramos que la suma de las dos nos la posibilidad de una contemplación profunda hacia el interior y el exterior, enfocada hacia un uso terapéutico.

La capacidad lúdica y artística de esta disciplina nos permitirá explorar aspectos creativos de cada uno de nosotros que harán crecer nuestra autoestima y capacidad de juego. La propuesta se basa en 8 encuentros temáticos diferentes. Puedes elegir entre participar de uno, algunos o todos los encuentros!

La manera de trabajar será a través de ejercicios expresivos, improvisaciones teatrales, desarrollo del imaginario individual y colectivo, técnicas de arco-iris de Augusto Boal, técnicas de teatro social e interrelación musical. Nos beneficiaremos de una distancia estética que nos concederá un espacio seguro para la experimentación.

No es necesario haber asistido a algún curso anterior de teatro para participar. Si quieres venir a jugar, explorar y compartir eres más que bienvenid@!

Calendario Propuesta mensual:

11 de Octubre 2014. Horario  de 10 a 14hs   La comunicación

15 Noviembre 2014. Horario  de 10 a 14hs:  Los límites

13 Diciembre 2014. Horario  de 10 a 14hs:   La comunicación no verbal

31 Enero 2014. Horario de 10 a 14hs:           La opresión interna

28 Febrero 2014. Horario de 10 a 14hs         Nuestra gestión del tiempo

28 Marzo 2014. Horario  de 10 a 14hs          Nuestras máscaras

25 Abril 2014. Horario  de 10 a 14hs              ***Tema a concretar***

23 Junio 2014. Horario de 10 a 14hs.             ***Tema a conretar***

Para apuntarte, por favor, escribe a hacerteatro@gmail.com.

Objetivos de la teatroterapia

Beneficios del teatro

Sesiones individuales de teatroterapia

La teatroterapia es una herramienta de expresión desde la cual se pueden descubrir, experimentar y profundizar aspectos del individuo.

Cada persona tiene vivencias que se van acumulando en la vida, las cuales van dibujando formas y maneras de expresión de manera corporal, emocional y mental.

Lo que trabajamos en estas sesiones individuales es la des-mecanización de lo aprendido y la creación absolutamente libre que parte de la creatividad.

De una nueva creatividad impulsada por un espacio de confianza, generada por los tiempos exactos que  necesita cada persona  para el desarrollo  y búsqueda interna de  herramientas innatas.

El fluir del cuerpo y de las emociones invitando a la mente a que descanse de juicios, es el punto de partida desde el cual asumiremos con responsabilidad y juego todos aquellos rincones de nuestro ser que nos dispongamos a explorar.

La teatroterapia en estas sesiones individuales ofrece:

  • Juegos teatrales
  • Técnicas de expresión corporal
  • Técnicas de expresión de la voz
  • Técnicas de improvisación
  • Counselling
  • Consciencia corporal
  • Relajación
  • Escritura creativa

La duración de las sesiones individuales es de una hora y media a tres por encuentro. Esta duración dependerá de lo que se quiera trabajar y se pactará con la persona interesada. Se comienza con una sesión puntual y al finalizar la misma se valora la necesidad de  próximos encuentros.

¿Para quién es este tipo de sesiones?

  • Actrices y actores con bloqueos emocionales y/o corporales.
  • Artistas que deseen explorar nuevos mecanismos de expresión.
  • Profesionales de cualquier ámbito que necesiten trabajar su expresión.
  • Cualquier persona interesada en desarrollar la consciencia de su expresión.

Para más información, puedes escribirme a hacerteatro@gmail.com o llamarme al 661.551.655.

Facilitadora: Nathalia Sócrate

También ofrezco talleres grupales de teatroterapia.

Objetivos de la teatroterapia.

Beneficios del teatro.