La creatividad en el teatro

 

Gracias al trabajo que hemos realizado la semana pasada en los talleres de teatro he decidido escribir sobre la creatividad en el teatro. 

En las sesiones de las distintas clases de teatro grupales escucho con frecuencia: Siento que no soy creativo, no se me ocurre nada, me gustaría ser más original, sólo me vienen ideas superficiales. Y otras tantas por el estilo. Muchas de las veces cuando pregunto: ¿No se te ha ocurrido nada o has desestimado la idea por creer que era poco original, superficial, repetida, o algún adjetivo similar? Muchas veces la respuesta es que sí, que había una idea que fue desestimada a causa de un juicio de valor. Hemos de tener en cuenta que la creatividad aparece cuando más que estar preocupados por cómo va a quedar nos ocupamos de estar presentes en esa idea y ser valientes para expresar lo que viene del inconsciente y en primera instancia podríamos pensar/sentir que no tiene mucho sentido, pero que si le damos la oportunidad se puede convertir en material relevante de ser usado.

En respuesta a la frase: me gustaría ser más original creo que hace falta antes de nada preguntarnos qué significa ser original. Muchas de las veces las personas queremos hacer cosas grandilocuentes, especiales, únicas, etc. Y ese es el único cómputo que hacemos. Aquí son las expectativas las que impiden que juguemos a nuestro favor. Al estar buscando un producto (que no sabemos cuál es) con la condición de que sea original (aunque no tengamos bien definido lo que queremos decir con eso) lo único que nos queda al terminar es sentir ansiedad, frustración y un sabor amargo por no haber logrado el objetivo. Hacer algo original es aportar algo novedoso, ¿Qué puede ser más novedoso que permitirnos expresar sin juicios de valor para ver qué encontramos? Si queremos un punto de partida tenemos que accionar. Empezar, hacer y en el hacer es dónde podemos darle una vuelta más. Cada vez que hacemos, accionamos o intentamos estamos creando y en la creación, que ya es un hecho, se pueden buscar muchos matices y colores.

Si nos centramos en ser disciplinados y tomarnos el proceso como una posibilidad el cómputo pasa de ser negativo a ser positivo. Ser disciplinados quiere decir que pese a los pensamientos derrotistas que pueda encontrar en el camino uno sigue haciendo lo que tiene que hacer. En un ejercicio de teatro sería tener en cuenta la estructura del ejercicio, abrir la escucha interna y externa para trabajar con el/los compañero/s, decir lo que uno necesita para llevar a cabo el ejercicio y tener actitud de trabajo y disfrute. Es en el accionar en dónde encontramos la creatividad, no en las expectativas que están hechas de ideas intangibles.

La creatividad se aprende, se trabaja, se practica. No es una cualidad disponible a unos pocos. Todos realizamos actos creativos de manera diaria, sólo que no estamos acostumbrados a darnos el crédito suficiente por ellos y nos centramos en lo que no hay en vez de lo que sí hay. Hazte la pregunta sobre qué cosas creativas haces, hasta las más pequeñas y ve creando un diálogo contigo mismo en dónde percibas la creatividad como algo partícipe de tu vida, todos los días, hazle espacio.

No hay misterio ninguno, la creatividad también es práctica y constancia. Disciplina y ganas de jugar. Que aunque parezcan que están peleadas entre ellas (la disciplina y el juego) si encuentran el equilibrio empieza una certera amistad.

 

Si quieres leer sobre Motivación puedes entrar aquí.

 

Un pensamiento en “La creatividad en el teatro

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba