Motivación

 

Hace unos días estuve con dos grupos de personas impartiendo un taller de liderazgo y motivación. Como antes de dar cada taller hice investigación sobre el tema (que me gusta tener mucha información antes de inspirarme para crear) visitando la biblioteca y viendo charlas, seminarios leyendo a personas que trabajan con esos dos temas diariamente. Me encontré con varias sorpresas interesantes. Una vez más el teatro es una herramienta genial para poder tomar consciencia y repensar la motivación. Mientras preparaba el taller y mientras dinamizaba los dos grupos reflexioné sobre lo poco que le ponemos el cuerpo a las situaciones. Tenemos muchas ideas, expectativas, proyecciones de qué sucederá en esta o aquella situación. Y tenemos poco claro que estas ideas provienen de la experiencia anterior mezclada de nuestros deseos y nuestros miedos. Con lo cual es difícil ser objetivo pero lo que no es difícil es trabajar para acostumbrarnos a no dar las cosas por sentadas, hacer decretos deterministas como el clásico: «para qué lo voy a intentar si ya sé lo que va a pasar»  y frases del estilo. Dar las cosas por sentado va minando nuestra motivación para hacer las cosas. Dar muchas vueltas a algo para después no hacer nada es la mejor amiga de la desidia y el aburrimiento. Hay que probar. No sabremos a ciencia cierta si podemos superar algo o si algo tan siquiera nos gusta si no lo probamos. La motivación tiene que ver con la constancia, aunque sea la constancia de probar hasta que encuentre algo que me haga sentir viva, que me haga sonreír. Algo que den ganas de hacerlo mejor, la motivación construye una autoestima sólida. El sólo hecho de intentar algo, de darle la posibilidad al cuerpo de sentirse dentro de una determinada situación crea experiencias nuevas, realidades distintas.

El teatro da la posibilidad de crear nuevas experiencias y realidades también, con lo cual con su práctica también estamos trabajando nuestra motivación. A desarrollar una escucha adecuada, a tomar consciencia de mis emociones y poder gestionarlas, a utilizar el cuerpo desmecanizándolo de las posturas a las que lo sometemos debido a nuestras rutinas diarias. El cuerpo va aprendiendo que se puede sentir y ver diferente y uno llega a darse cuenta en algún momento del proceso que permite crear un ser diferente. Desarrollar distintas máscaras como herramientas es estar preparado para las acciones dentro y fuera del escenario, nos enseña que no tenemos por qué estar anclados en una máscara, rol o personaje sino que es sano y más eficiente poder utilizar con flexibilidad nuestras habilidades según convenga y no estamos siendo incoherentes por ello.

La motivación tiene que ver con pequeños logros, no todo tiene que ser original y grandilocuente. Podemos ponernos pequeños objetivos que nos acompañen en una primera etapa y nos ayuden a ver que el permitirnos descubrir ya puede ser un logro significante. Y lo es porque cuando nos permitimos descubrir es que estamos atentos, abiertos a lo que sucede en vez de dar algo por sentado. Cuantas más cosas creas que sepas, menos cosas aprenderás porque al creer que ya lo sabes dejas de prestar atención.

Así que vamos a poner más el cuerpo y usar la mente para sacar conclusiones, sí, pero después de haber vivido una experiencia, no antes.

 

Si quieres leer sobre el teatro para empresas aquí te dejamos toda la información. También si quieres iniciarte en teatro, y trabajar tu motivación ; )

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