El espacio escénico

 

Cuando trabajamos el espacio escénico notamos la necesidad de desarrollar una cierta sensibilidad para advertir lo que está ocurriendo a nuestro alrededor sumado a la cualidad intrínseca que el espacio en sí mismo ofrece. Es decir, por una parte tenemos que permitirnos una escucha adecuada para accionar y/o reaccionar con los sucesos del aquí y ahora. Por otra parte hay unas posibilidades que vienen ya dadas por el espacio en el que estamos y se trata de que sepamos aprovecharlas.Cada espacio tiene sus características y, como muchas cosas en la vida, podemos quedarnos en el deseo de que fuera de otra manera (más grande, o profundo, o alto, etc). Aunque también podemos descubrir las posibilidades que esas supuestas limitaciones ofrecen.

Conocer entonces el espacio escénico para deconstruirlo después, como hacemos tantas veces en teatro. Conocer lo máximo posible de; una forma, un objeto, una emoción, un personaje para después desandar lo aprendido y encajarlo con otras piezas. Ese enriquecimiento que es casi indisoluble con el teatro y que forma parte del constante proceso de crear/desbaratar/crear.

Dentro del espacio escénico hace falta mantener el equilibrio para que la historia que contamos funcione, ese equilibrio también puede ser caos (de hecho muchas veces lo es), pero lo es para el personaje y para el público, nunca para el actor. El control del espacio requiere sentido de la estética, del cuerpo de uno y de su movimiento. Requiere de un accionar que haga realidad el imaginario con que el actor abastece al público permitiéndole así sentir su historia. Incluir el espacio escénico con sus proyecciones y limitaciones nos acompaña para contar mejor la historia.

Preguntas cómo: ¿Por qué estoy en este momento en esta parte del espacio escénico y no en otro? puede fomentar una dirección más concreta en el accionar teatral. Distinguir que el espacio escénico que ocupo tiene una razón para la historia, el personaje, el objetivo del personaje nos ayuda a discernir si es el personaje el que está al mando de ese accionar o es el actor que se desplaza sin sentido por la escena.

Tomar consciencia de que estar en el presente, conscientes y con actitud activa en escena son características necesarias para habitar el espacio escénico de manera que podamos transmitir y claro está, disfrutar!

 

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