Clases de teatro

El diálogo con nosotros mismos

Esta semana en nuestro encuentro de teatro terapéutico hemos trabajado los estados del yo a partir de dinámicas experienciales. Es decir, hemos explorado a partir de historias y escenas improvisadas algunas situaciones a resolver para ser conscientes cuáles de los estados del yo salen a relucir con más asiduidad y así hacer consciencia.
Estas dinámicas nos ayudan a entendernos y entender al otro en su dimensión, entender que el otro y uno mismo acciona y reacciona a partir un compendio de experiencias personales, expectativas, necesidades…
Tomarse el tiempo de escuchar no es fácil, nos hemos topado con esa dificultad varias veces durante la sesión ¡Y cuántas veces ocurre eso en nuestras interacciones con el otro!….Escuchar implica varias cosas que comprometen; ¿Qué está ocurriendo realmente, ¿Qué está diciendo el otro con el cuerpo, ¿Y con el contenido verbal? ¿Coincide? ¿Y yo que devuelvo? ¿Desde dónde acciono y/o reacciono?
Al principio de poner consciencia puede ocurrir que aparezca miedo y enfado por no poder controlar nuestras reacciones y propuestas en situaciones conflictivas, y es que nos estamos centrando en lo que no hemos aun alcanzado en vez de fijar nuestra atención al gran trabajo que ya hemos hecho que es darnos cuenta. Aunque ese darse cuenta sea parcial, sesgado, confuso finalmente es una consciencia que antes no estaba ahí y por lo tanto no podíamos trabajar con ella. Una vez nos empezamos a dar cuenta hay que darse tiempo para sentir, escuchar, analizar, evaluar y después accionar. No dejarse llevar por la prisa de querer tener todo solucionado es uno de los retos a superar en el proceso mismo de conocerse y saber interrelacionarse con los otros de una manera más adulta y adecuada.
El sentido del humor en estos casos puede ser un gran aliado, sustituir el autocastigo por el permiso de reírnos de nosotros mismos no solo hace más ameno el proceso sino que además nos conecta con uno de los estados del yo que más hace falta desarrollar en esta sociedad de la productividad, la prisa y el egoísmo y este es el niño libre….Esa parte nuestra que le gusta jugar, escuchar música, danzar, pintar, actual, mirar, curiosear, tocar, sentir, reír, amar…
Ir descubriendo nuestras distintas herramientas y cuándo es mejor usarlas y de qué manera es un trabajo más que interesante y una gran inversión de tiempo que podemos poner en nosotros mismos para transitar el momento vital con más goce y más capacidad de diálogo interno desde la paciencia, el amor y la amistad de estos distintos estados del Yo que son parte nuestra y que me conforman y acompañan para ayudarme. Todos son importantes y necesarios en distintos momentos y situaciones siendo la parte que equilibra (nuestro Yo adulto) la que podemos que ir desarrollando cada uno desde la propuesta que elija y que le haga conectar mejor consigo mismo.
Seguiremos pensando juntos y dialogando en los talleres y de manera virtual  por aquí ; )

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