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¿Qué trae el teatro?

raiz

 

Desde el primer día el teatro es capaz de irrumpir con fuerza en quiénes han decidido seguir su instinto, cumplir un sueño o probar con firme curiosidad.

Se va entrelazando entre miradas atentas, sonrisas cómplices, cuerpos aún por des-tensar.

A medida que uno se va haciendo con el espacio físico que nos sirve para habitar lugares imaginarios se va creando la atmósfera del grupo con la que se va a trabajar. Cada día es distinto, único en la creación porque se construye a partir de la energía disponible en ese momento.

El teatro trae sorpresa, es un continuo descubrir. Descubrimos acompañados por otros que junto a nosotros se atreven a jugar, a transitar por sus limitaciones que poco a poco, se convierten en el camino a nuevas habilidades.

El teatro trae perspectiva, aprendemos a mirar y sentir a partir de los personajes que interpretamos desafiando nuestros propios prejuicios y obligándonos a hacernos preguntas y darnos respuestas, a veces incómodas, sobre las razones que llevan a ciertos personajes a tomar éstas o aquellas decisiones.

Nos trae mayor consciencia de lo que nos pide el cuerpo, de todo lo que es capaz de hacer  prestándole un poquito de atención…Recibimos tanto dándole tan poco que aprendemos a profundizar en esa escucha y en esa tarea de ir cultivando nuestra expresión.

El teatro nos trae alegría, nos convoca hacia un espacio de contacto profundo, de tacto y miradas, de abrazos y sentires, nos trae el permiso que necesitamos para expresar y recibir todo eso en el marco de un lugar seguro. Un lugar en dónde puede reinar el caos, la creatividad, la experimentación en todas sus formas sabiendo que está allí cada vez que queramos entrar y salir cuando sintamos que hemos tenido suficiente.

El teatro trae consigo preguntas y vamos concibiendo la idea de que las respuestas, que no serán fijas, están en el proceso, están en la misma capacidad de seguir haciéndonos preguntas…Nos invita a dejar de lado esa actitud altiva de presuponer lo que va a ocurrir, de creer que sabemos lo que va a ocurrir para así tener lugar para escuchar, ver, sentir y vivir lo que ocurre en cada preciso instante de la creación, de la investigación, de nuestro feliz proceso.

 

 

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La honestidad en los procesos de creación

bosque

Cuando uno está creando entran en juego imágenes, expectativas, creencias, ego, miedos. Lo difícil es gestionar toda esta información que se divide en el sentir y el hacer. Uno va buscando por distintos territorios utilizando sus mejores herramientas y a veces otras que casi no ha utilizado todavía. Es importante entender que el proceso de creación es un camino ondulado, de diferentes rasantes. Un camino nuevo que no conocemos. Podemos tener la técnica correcta, todo el equipo preparado para que el camino sea más cómodo, pero el camino sigue siendo nuevo, siempre se aprender algo , a veces mucho más que sólo algo. Pero para aprender hay que partir del “no sé”. Ser lo suficientemente honesto para decir: no sé donde estoy, para dónde caminar, o por qué de repente estoy aquí. Para encontrar el buen camino a veces hay que perderse y sentirse perdido no es fácil.

Pero como la mayoría de cosas difíciles, es interesante. Sentirse perdido es estar en contacto con el caos de la creación, con aquello que no controlamos. Cuando estamos tan cansados que dejamos de controlar, y estamos completamente perdidos, asumimos ese sin rumbo y de repente allí aparece.

Uno puede pelearse con uno mismo tanto como quiera, hacerle caso al ego, decirse que uno encuentra solo porque ya sabe, porque lo ha hecho antes, porque ….todas las afirmaciones que quieras. Y es verdad, uno encuentra cosas solo, cosas que ya había encontrado antes. Pero para crear algo desconocido, uno tiene que soltar, empezar de cero, hablar honestamente con uno mismo. Utilizar la curiosidad, el asombro, dejar que los sentidos perciban con la menor cantidad de juicio posible y estar dispuesto a probar, a equivocarse, a invertir camino sin encontrar.

El proceso de creación necesita de honestidad porque sino no surge energía nueva, no hay transformación de dentro hacia fuera, no hay de dónde alimentarse. La honestidad es el alimento de la verdad, si mi creación no tiene verdad, entonces, ¿de qué está hecha?.

Exige dedicación, atención, amor. Exige transcurrir en el consciente e inconsciente, dejarse penetrar por los símbolos, las ideas. Exige permitir a las imágenes que lleguen sin juzgarlas, sin entenderlas, sin etiquetarlas.

Si uno se permite honestidad se llega más lejos, se atraviesan más caminos, uno tiene tiempo para sentarse y contemplar, para asegurarse de que lo que encontró está integrado en su ser y poder seguir caminando, y de a ratos también encontrando.

El diálogo en el teatro

En la acción teatral, siempre se da una especie de diálogo. Cuando lo que hacemos es investigar, el diálogo es con uno mismo acerca de las posibilidades de nuestro propio cuerpo, de unas sensaciones que aparecieron por primera vez, de una imagen que me transportó a un lugar que estando en contacto conmigo mismo, estaba también lejos, en otro tiempo/espacio.

Cuando abrimos el diálogo con otros hay un intercambio de energías, compartimos la nuestra, exploramos la del otro y juntos creamos una nueva. Este diálogo genera también diálogos internos que pueden ir desde el rechazo hasta la aceptación, pasando por el juicio y el gozo. Puede generar máscaras que nos cuiden de la supuesta mirada del otro, y que, muchas veces, es la nuestra.

Cuando generamos teatro  estamos dialogando, a través de personajes, ambientes, miradas, expectativas, estamos creando realidades y estamos invitando al otro a transcurrir con nosotros en esa realidad. Lo que el otro nos devuelve puede ser una negativa rotunda a subirse al carrusel pero también puede ser que nos utilice de alfombra mágica para dejarse llevar y perderse en su imaginación proyectada en la nuestra. En el medio de esas opciones las posibilidades son diversas y la magia es transitarlas.

En todo caso cuando el teatro significa unión es una fiesta. Se estremecen los sentidos, escuchamos de repente nuestros propios latidos, nuestra respiración, sentimos vivo el cuerpo porque se hace eco de este diálogo. Cuando permitimos que  los lazos imaginarios abracen y realicen una comunión, un encuentro verdadero es cuando el teatro tiene sentido. Para el que lo ofrece, para el que lo recibe, entonces tiene sentido.

Si el teatro que hago es solo para mí, si lo que creo está tan lejano que no se puede sentir porque me coloco por encima de mí mismo, de los demás, sino toco o me dejo tocar es cuando el teatro está vacío de significado, no hay diálogo alguno, ni siquiera conmigo mismo. Entonces a mí alrededor el ambiente se vuelve inerte, todo queda tan petrificado que cualquier movimiento genera su descomposición y pierde todo sentido.

Abrirse al diálogo es lo que hace que evolucionemos en el arte escénico, que se mezclen las energías para crear otras nuevas que trasciendan las que antes existían. Somos seres en constante cambio y el teatro debe serlo también. Quedarse arraigado en viejos debates, antiguas propuestas sin vivir lo que acontece hoy es perderse en el camino, olvidarse de lo valioso del arte escénico, de su fuerza alquímica, de su capacidad de transformación en algo que valga realmente la pena de ser vivido y compartido.

Conquistemos una mirada que incluya, integre y transforme. Transitemos paso a paso abiertos a la escucha y al diálogo sincero, seamos capaces de crear un teatro verdadero e inclusivo.

Dialoguemos.

Hacer teatro participa de la jornada de Cuerpo, arte y salud!

El pasado 21 de Marzo 2015 , se organizó la a primera Jornada “Cuerpo, Arte y Salud” en la ciudad de Barcelona en el centro cívico Urgell.

Tuve el placer de  trabajar con profesionales con una larga experiencia en el ámbito de la corporalidad y ofrecer un taller como teatroterapeuta.

Las jornadas ” Cuerpo, Arte y salud” son organizadas por la Sección Clínica de Artes Aplicadas a la Salud y a la rehabilitación Social” en colaboración con diferentes entidades.

Estas Jornadas contemplaron espacios de Comunicaciones, Talleres y diferentes perspectivas profesionales en torno al tema de la corporalidad, del arte y de la salud.

Desde una perspectiva integrada, interdisciplinaria y transdisciplinar de las artes: Danza, Musica, Arte y Drama.

Efectos de la teatroterapia…

La semana pasada hemos terminado un primer ciclo de teatro-terapia que constó de 10 sesiones. Un grupo de seres que hemos experimentado vivencias con la ayuda del teatro y sus herramientas terapéuticas. Una de las sesiones trataba sobre la consciencia corporal, nuestra observación interna, esa escucha  sobre lo que sostiene nuestro exterior pero que hemos de alimentar desde dentro.

La valoración la hicimos a modo de resumen artístico, cada uno podía compartir de la manera que deseara, un cuento, una imagen, una palabra, una canción…

teatroterapia atomo

Las siguientes palabras provienen de uno de esos resúmenes. Es un cuento de Raúl Gómez Leonardo, uno de los participantes de este taller. Os lo comparto.

Erase una vez un átomo. Un átomo que soñaba con ser, y tanto lo deseó que al final fue. Quería ser algo perceptible, algo material y grande. Deseaba sentir, ver, oír, saborear, oler…formar parte de la vida, de todo lo que le rodeaba. De tanto soñar se cansaba mucho y acababa durmiéndose a partícula suelta, un sueño profundo.

Uno de esos días se despertó sintiéndose mejor que de costumbre, pero extraño. Cuando se hubo despertado del todo se dio cuenta que no era un átomo, era millones y millones de átomos que habían tomado forma. ¡Vaya sorpresa! ¿Qué ha pasado? ¿Qué soy? Se preguntó. Y empezó a adquirir conciencia de todo su cuerpo: movió dedos, manos, pies, brazos y piernas y descubrió que tenía extremidades. Luego vinieron la cabeza, los hombros, el pecho, la espalda, la pelvis… y cuando quiso darse cuenta ya estaba bailando en posición horizontal. Pero la curiosidad es muy pícara y le empujó a descubrir más. Descubrió que tenía fuerza y podía levantar todas esas partes de la superficie en la que se encontraba. Y así fue como acabó, aunque con cierta dificultad, levantándose. No le bastó, de modo que abrió los ojos y empezó a ver. Vio dónde estaba y todo cuanto le rodeaba y quería sentir más, explorar su nueva forma, su potencial, y el sitio donde se había despertado.

Se movió, se desplazó experimentando diferentes maneras, unas saltando, otras bailando, otras arrastrándose, otras corriendo o bien caminando, hacia los sitios que quería explorar. Descubrió texturas, luces, colores, olores…sabores no, no se atrevía a llevarse a la boca las cosas que estaba tocando.

Y así fue como se encontró con otras formas que no había conocido nunca. Jugaron mientras se descubrían mutuamente y se dieron cuenta que eran iguales, estaban formados de lo mismo: manos, pies, brazos, piernas, cabeza, pecho, espalda… y decidieron seguir explorando juntos.

Se encontraban con otras formas similares a ellos y formaban grupos porque se basaban en los mismos códigos: todos podían sonreír o estar tristes, asustarse o dar abrazos, llevaban pulseras y estampados similares, y querían compartir sus experiencias. Así que todas juntas fueron probando maneras de moverse. Exploraron, descubrieron y se imitaban para aprender del otro lo que no sabían ellas. 

En su viaje se encontraron con los elementos: Agua, Tierra, Aire y Fuego. Bailaron y jugaron con ellos…hasta convertirse en uno solo y ser Agua, Tierra, Aire y Fuego. Como eran muchos átomos podían descomponerse y adoptar otras formas. Y se sintieron parte de un todo que no les era ajeno. Así es como descubrieron lo grande que era el lugar donde se encontraban pues vieron mareas, olas, ríos, terremotos, tormentas, desiertos, hogueras, incendios… y se dieron cuenta del poder que tenían y de lo que formaban parte, como un todo indivisible y a la vez con conciencia individual.

 Fue un viaje muy bonito y lleno de emociones, pero se sentían cansados y querían dormir un rato.

Y el cuerpo que formaba nuestro átomo volvió al lugar donde se había despertado para descansar y soñar con todo lo que vivió. Así pues, mientras dormía volvió a sentirse extraño, pero bien. Cuando se hubo despertado del todo se dio cuenta que no era un átomo, era millones y millones de átomos que habían tomado forma…

Raúl Gómez Leonardo

Sesiones individuales de teatroterapia

La teatroterapia es una herramienta de expresión desde la cual se pueden descubrir, experimentar y profundizar aspectos del individuo.

Cada persona tiene vivencias que se van acumulando en la vida, las cuales van dibujando formas y maneras de expresión de manera corporal, emocional y mental.

Lo que trabajamos en estas sesiones individuales es la des-mecanización de lo aprendido y la creación absolutamente libre que parte de la creatividad.

De una nueva creatividad impulsada por un espacio de confianza, generada por los tiempos exactos que  necesita cada persona  para el desarrollo  y búsqueda interna de  herramientas innatas.

El fluir del cuerpo y de las emociones invitando a la mente a que descanse de juicios, es el punto de partida desde el cual asumiremos con responsabilidad y juego todos aquellos rincones de nuestro ser que nos dispongamos a explorar.

La teatroterapia en estas sesiones individuales ofrece:

  • Juegos teatrales
  • Técnicas de expresión corporal
  • Técnicas de expresión de la voz
  • Técnicas de improvisación
  • Counselling
  • Consciencia corporal
  • Relajación
  • Escritura creativa

La duración de las sesiones individuales es de una hora y media a tres por encuentro. Esta duración dependerá de lo que se quiera trabajar y se pactará con la persona interesada. Se comienza con una sesión puntual y al finalizar la misma se valora la necesidad de  próximos encuentros.

¿Para quién es este tipo de sesiones?

  • Actrices y actores con bloqueos emocionales y/o corporales.
  • Artistas que deseen explorar nuevos mecanismos de expresión.
  • Profesionales de cualquier ámbito que necesiten trabajar su expresión.
  • Cualquier persona interesada en desarrollar la consciencia de su expresión.

Para más información, puedes escribirme a hacerteatro@gmail.com o llamarme al 661.551.655.

Facilitadora: Nathalia Sócrate

También ofrezco talleres grupales de teatroterapia.

Objetivos de la teatroterapia.

Beneficios del teatro.